domingo, 27 de mayo de 2012

Sentimientos sueltos

Hace mucho que no escribo y hace mucho siento ganas de escribir. Siempre me dan ganas de escribir cuando en mi vida anda algo mal. Y si.. evidentemente hay algo mal, aunque creo que esta mal porque YO quiero que este mal y pienso en eso. Si borraría los pensamientos que hacen mal, nada estaría mal.. en fin, no quería que esto parezca un trabalenguas. Siento un gran vacío adentro, desde hará dos semanas aproximadamente. Hace ya tiempo, además, que estoy en busca de la felicidad, felicidad en las cosas simples, sin mucho pedir, felicidad en pequeños momentos que quedan grabados para toda la vida. Porque al fin y al cabo, cuando partimos de este mundo, eso es lo que nos llevamos... Este vacío, se llenará encontrando la felicidad en las cosas más simples, en los momentos más pequeños?, tal vez si, tal vez no. Nadie lo sabe hasta que no encuentres la mismísima felicidad. Por eso nunca dejes de buscar felicidad para que ese vacío no crezca ni te llene toda el alma.. ese lugar debe estar ocupado con cosas felices, lo que te de felicidad a VOS, ya que la felicidad es más bien algo relativo porque lo que hace feliz a uno, a otro capaz que no. Esta entrada es acerca de sentimientos sueltos porque escribo lo que me sale en el momento, perdón por mi mala redacción, capaz que las cosas no tienen coherencia alguna. También por otra parte, este vacío esta lleno de dudas, dudas y más dudas sobre mi, sobre los demás, sobre si hacer algo está bien o mal, sobre el que dirán (cuando eso hace dos años atrás no me interesaba en absoluto), dudas y dudas. Estoy pensando con respecto a eso que la vida es una, que no hay que quedarse con dudas, hay que tratar de despejar la mayor cantidad de dudas posibles. Algunas respuestas a esas dudas seguramente y con mi mayor convicción digo que serán negativas y otras quién sabe si no lo averiguamos serán positivas y estaremos orgullosos de haber aclarado esas dudas. Otra cosa que quiero decir es que siempre sean convincentes a sus objetivos, no hagan que su entorno se los haga modificar, porque algunos tal vez (y muy pocos) lo dicen para ayudarnos, pero la gran mayoría nos imponen dudas, o una idea diferente a la nuestra porque ellos sienten eso con respecto a SUS objetivos e ideales y se sienten bien si otro comienza a sentirse igual. Y nada básicamente me siento así con esos conflictos en mi mente, mi pequeña mente pero que a la vez abarca una serie de conflictos que parecen no terminar.. hasta que YO los quiera terminar. Cuando me decida a concluirlos lo voy a comunicar. Que relajante que es escribir, y de alguna u otra manera descargarse de esta manera que qué mejor que hacerlo por medio de palabras que se atraviesan en la mente en un momento determinado. Y es increíble subir para arriba y ver que todo esto salió de mi cabecita, definitivamente estoy muy mal ajjaja. Pero bueno para algo fueron creados estos espacios. Creo que al menos alguna persona va a leer esto y va a pensar lo loca que estoy, y sí, esta en lo cierto, felicitaciones. Quiero escribir por este medio, siempre fui de hacerlo y me sirvió porque me da tranquilidad. Bueno voy concluyendo con esto oliendo el olor a brocolí que está hirviendo mamá. Chau

domingo, 13 de mayo de 2012

Entre tanta pantalla gigante envolvente, puesta en escena 3D, hologramas de cantantes que ya no están y mil quinientos artistas mega consagrados en un mismo show a veces uno se olvida lo lindo que es simplemente ir a un lugar a escuchar música en vivo. Que salga una banda y que logran captar la atención de la gente porque la rompen con sus temas y porque su química sirve como el mejor de los efectos especiales. Se puede decir que quienes estuvieron presentes en el show de La Vela Puerca sintieron eso.


La cita fue en el GEBA y la excusa fue la presentación de Piel y Hueso. En  agosto del año pasado, cuando se presentaron en el Malvinas Argentinas, habían anticipado un par de canciones del que sería su nuevo trabajo. En la noche del sábado tocaron entero el disco doble, ni un track del álbum quedó afuera. “Es un placer estar presentando estas canciones aquí. Bueno, esto viene para largo, así que basta de cháchara y a rockear un ratito”, sentenció el Enano apenas pasadas las primeras tres de la noche. Y tenía razón, porque al final fueron más de 30 temas los que sonaron. Pero para los que siguen a La Vela, el número no sorprende.

Como nos tienen acostumbrados, sonaron increíbles. Después del primer tema, lograron acomodar el sonido y así siguió toda la noche. Uno de los inconvenientes que tienen los estadios tan abiertos como el GEBA es que a veces las voces se pierden con el viento (y no es un giro poético) pero tanto al Enano como a Cebolla se los escuchó a la perfección. Un detalle más que importante, sobre todo es esos momentos en los que se ponen de perfil al público y hacen ese ida y vuelta entre ellos que se convierte en uno de los puntos más interesantes del show.


Los tracks de piel y hueso fueron pasando mezclados entre clásicos de otros discos. Salvo cuando armaron el set acústico para tocar los más tranquis, esos seis que están en el segundo disco. Y así como en los potentes la sección de vientos se roba toda la atención, en los lentos (por ponerle un nombre) son las cuerdas las que toman el protagonismo. Salvo cuando sonó El Buitre, que quien llamó la atención fue una impresionante rubia que subió a cantar. Liz, la presentó Cebolla. La aprobación no tardó en llegar. “Tranquilo muchachos que tiene novio, y está arriba del escenario”, aclaró. Nadie tardó mucho tiempo en darse cuenta quién era el afortunado. “Que bien que estás comiendo Enano”, se escuchó clarito desde el campo. “Y sí, me pasé al oliva”, contestó entre risas. Pero más allá de la presentación en sociedad de la muchacha en cuestión, el set acústico fue impresionante. Aunque varios aprovecharon el momento de tranquilidad para buscar algo que calentara el cuerpo.

Los primeros temas que sonaron fueron los tres que abren el nuevo disco. Sobre la SienY Así vivir yLa Teoría abrieron la noche. El orden no duró mucho más, Todo el Karma y Sigo Creyendo fueron los últimos del Piel y Hueso. El final estaba claro cómo iba a ser, una seguidilla de hits, los de siempre, los que no pueden faltar nunca. Cada uno con su respectivo ritual, en Mi Semilla el Enano se sentó al borde del escenario y en José Sabía se ubicó sobre una silla, guitarra en mano, en medio del escenario. También pasaron Llenos de MagiaPor la CiudadZafar y Va a Escampar. Para despedirse eligieron un himno, El Profeta. A esta altura ya todo el estadio estallaba, en el campo, en la platea, no había nadie quieto en su lugar. Eran 14.000 personas saltando al mismo tiempo. Y como si fuera un hechizo de que de golpe se termina, cuando sonó el último acorde del tema la gente empezó a irse. Público fiel que conoce a su banda y sabe a la perfección cuando llegó la hora de la despedida.

GRACIAS POR TANTO. POCAS VECES ESTUVE TAN FELIZ.